Acaba de empezar el peor día del presente año.
Tengo cinco personas a las que saludar sinceramente, cinco. Yo sé que lo importante no es la cantidad sino la calidad, pero últimamente estoy bien con sólo tres de esas cinco personas, a causa de mi incurable intolerancia, mi desgano ante casi toda salida, y sobre todo gracias a lo apartada que me siento. No tengo un grupito de pertenencia al que esté bien arraigada, algunas circunstancias y otras acciones mías fueron arrancando mis raíces o la de los demás, formándose inevitablemente una fragmentación de lo que alguna vez fue un grupo de personas que sabían juntarse para divertirse o sentarse a tomar mate con bizcochitos para largar la mierda que cada una tenía adentro. Eso actualmente lo encuentro en una sola persona, que no está mal, pero haber perdido la confianza en las personas a tan temprana edad me desalienta y me pone mal, triste. Y en las otras personas encuentro diferentes cosas, que me parece buenísimo, pero tengo el temor de perderlas después de finalizar el secundario, porque de no ser por el tiempo que compartimos en el colegio prácticamente ni noticias tendríamos el uno del otro. Y es un bajón.
Mañana, si finalmente mi amiga -con la que comparto el mate- me empuja a ir, va a ser un día complicado, verle la cara a gente que me lastimó, que en su momento fue mi amiga y ahora ya no lo es pero sobre todo a aquellos que me decepcionaron, sé que me va a hacer mal. Y no puedo estar peor de lo que estoy ahora, no me entra más dolor.
lunes 20 de julio de 2009
viernes 17 de julio de 2009
Día del amigo
El día del amigo se acerca, los planes comienzan a formarse...Odio el día del amigo y más este año que perdí a mi mejor amiga y no sé quiénes son mis amigos de verdad y quiénes se me acercan por interés. Entonces digamos que no tengo nada para festejar, no sólo las ganas están ausentes sino los motivos, que de existir seguramente solucionarían el problema de las ganas.
Y lo que más me molesta es que no puedan aceptarlo, que una de mis cuatro amistades se enoje conmigo porque yo no tengo ganas de festejar...Me parece que mi duelo merece, como mínimo, algo de respeto de los demás así como yo respeto sus ganas de festejarlo aun sin mí, porque jamás pretendería que ellas dejaran de hacer algo por mi persona, sería terriblemente egoísta de mi parte ¿Pero no lo es por parte de ellos también, al no querer respetar mi voluntad? Yo no tengo porqué sentarme a comer rodeada de gente a la que sólo saludo para hacerlas felices a ellas. Bastante tengo que aparentar todos los días yendo al colegio.
Y lo que más me molesta es que no puedan aceptarlo, que una de mis cuatro amistades se enoje conmigo porque yo no tengo ganas de festejar...Me parece que mi duelo merece, como mínimo, algo de respeto de los demás así como yo respeto sus ganas de festejarlo aun sin mí, porque jamás pretendería que ellas dejaran de hacer algo por mi persona, sería terriblemente egoísta de mi parte ¿Pero no lo es por parte de ellos también, al no querer respetar mi voluntad? Yo no tengo porqué sentarme a comer rodeada de gente a la que sólo saludo para hacerlas felices a ellas. Bastante tengo que aparentar todos los días yendo al colegio.
lunes 6 de julio de 2009

Quisiera hacerme invisible estando parada frente a una Avenida en un día gris y lluvioso como el de hoy, ver cómo la vida de la gente pasa con tanta rapidez, observar a aquellos que ignoran lo que tienen a su alrededor, que no son capaces de apreciar las baldosas que pisan, las personas que caminan a su lado, los edificios que se imponen a su alrededor, los autos que corren, las luces que alumbran, las voces que hablan, los ruidos que ensordecen.
Pero atrás de todo eso no hay nada, son ruidos, coches y transeúntes casuales, circunstanciales. Algunos caminarán sobre esas baldosas a diario, pero su paso por ellas no significa nada, las voces que se oyen no dicen nada digno de escuchar, no dejan mensajes, sólo tapan la falta de autenticidad en esas acciones casi automáticas, sólo disimulan su enajenación.
Y yo ahí, observándolos, disfrutando el sentir que de vez en cuando uno aprovecha más que los demás aunque ese goce casi desmedido, muchas veces o casi siempre, nos ocasione dolor.
Qué linda es la lluvia.
Pero atrás de todo eso no hay nada, son ruidos, coches y transeúntes casuales, circunstanciales. Algunos caminarán sobre esas baldosas a diario, pero su paso por ellas no significa nada, las voces que se oyen no dicen nada digno de escuchar, no dejan mensajes, sólo tapan la falta de autenticidad en esas acciones casi automáticas, sólo disimulan su enajenación.
Y yo ahí, observándolos, disfrutando el sentir que de vez en cuando uno aprovecha más que los demás aunque ese goce casi desmedido, muchas veces o casi siempre, nos ocasione dolor.
Qué linda es la lluvia.
martes 30 de junio de 2009
Es increíble cómo todo se fue al demonio. Me recuerdo en enero tan acompañada, tan feliz, riéndome tanto, sintiendo tantas cosas lindas, y ahora me veo tan desdibujada y triste...Con ganas de escaparme porque ya no tengo ganas ni energías para afrontar nada más, perdiendo gente importante cada cinco minutos, desilusionándome con otra cada tres, aferrándome más a lo poco que me queda por temor a perderlo.
Triste y con miedo; por momentos vacía. Así me siento. Triste por lo que recuerdo que fui hace no más de un semestre, con miedo a que la mala racha siga extendiéndose, vacía porque me siento sola casi todo el tiempo, porque veo todas las personas que perdí -y sigo perdiendo- y no puedo recuperar, en algunos casos porque se murieron, en otros porque me hirieron demasiado y no puedo perdonar semejante daño siendo ellos conscientes de que me estaban lastimando, y en la mínima parte porque tengo miedo de hablar, de encararlos y decirles lo que me pasa porque prefiero que la rutina misma nos separe a que sea una pelea que lo precipite.
Y me duele también verme tan cagona, porque si bien siempre me dio cosita decir determinadas cosas, las dije y ahora eso no sucede, el miedo me reprime ya no me condiciona como antes.
Derrumbándome, así estoy.
Triste y con miedo; por momentos vacía. Así me siento. Triste por lo que recuerdo que fui hace no más de un semestre, con miedo a que la mala racha siga extendiéndose, vacía porque me siento sola casi todo el tiempo, porque veo todas las personas que perdí -y sigo perdiendo- y no puedo recuperar, en algunos casos porque se murieron, en otros porque me hirieron demasiado y no puedo perdonar semejante daño siendo ellos conscientes de que me estaban lastimando, y en la mínima parte porque tengo miedo de hablar, de encararlos y decirles lo que me pasa porque prefiero que la rutina misma nos separe a que sea una pelea que lo precipite.
Y me duele también verme tan cagona, porque si bien siempre me dio cosita decir determinadas cosas, las dije y ahora eso no sucede, el miedo me reprime ya no me condiciona como antes.
Derrumbándome, así estoy.
viernes 26 de junio de 2009
Convivir con mi ex mejor amiga, sobre todo esta tarde cuando tuve que sentarme con ella, es difícil.
Difícil por qué no sé cómo hacer para fingir que no me importa, que no me duele, difícil porque nunca me enseñaron a fingir y nunca aprendí a despegarme de la gente, porque no sé entender los cambios repentinos en la personalidad de la gente.
Difícil porque me duele, me duele que todo haya terminado como acabó, sin que ella pudiera comprender -o que admitiera entender- lo que yo le decía, lo que a mí me dolía que hiciera. Me duele que no haya querido cambiar esas actitudes impropias de su personalidad que sólo manifestaba conmigo. Me dolieron esta tarde los recuerdos que abarrotaron mi mente mientras estabamos sentadas una al lado de la otra, cada una con sus auriculares, como si jamás hubiesen pasado, como si fuésemos dos completas extrañas.
Y podría haberme quitado mis auriculares, los de ella y decirle: "me duele, vos me dolés" pero no lo voy a hacer, porque verdaderamente no es esta amiga la que me duele, sino la que se fue, la amiga que era hace dos años, no esta versión de ella, tan ajena, tan lejana, tan...distinta. Y mirarla y no reconocer en ella a esa chica con la que viví tan hermosos momentos, me mata las ganas de abrazarla -y eso que yo sólo abrazo al amorcito de turno y a mi hno-, todas las ganas de decirle "te quiero, te extraño, volvé que te perdono todas las cagadas, todo lo que te cagaste en mí". Porque a ella no la quiero, ni la extraño y mucho menos la perdono.
Y ahí quedará lo nuestro, en un recuerdo viejo, ultrajado por los hechos y cagadas recientes, opacado por mi orgullo quizás, y por su inmadurez e incapacidad de comprensión...Pero a pesar de que duele, a pesar de que sea difícil tiene que ser así, prefiero dejarla en el camino a que arrastrarla conmigo, contra su voluntad, sin recibir ninguna retribución a lo que yo le brinde de mí, como estuvo pasando el último tiempo, porque aceptar ese desinterés era más difícil y triste que esto que siento ahora, que creo le llaman nostalgia.
Nostalgia...Qué feo que seas eso en mi vida.
Difícil por qué no sé cómo hacer para fingir que no me importa, que no me duele, difícil porque nunca me enseñaron a fingir y nunca aprendí a despegarme de la gente, porque no sé entender los cambios repentinos en la personalidad de la gente.
Difícil porque me duele, me duele que todo haya terminado como acabó, sin que ella pudiera comprender -o que admitiera entender- lo que yo le decía, lo que a mí me dolía que hiciera. Me duele que no haya querido cambiar esas actitudes impropias de su personalidad que sólo manifestaba conmigo. Me dolieron esta tarde los recuerdos que abarrotaron mi mente mientras estabamos sentadas una al lado de la otra, cada una con sus auriculares, como si jamás hubiesen pasado, como si fuésemos dos completas extrañas.
Y podría haberme quitado mis auriculares, los de ella y decirle: "me duele, vos me dolés" pero no lo voy a hacer, porque verdaderamente no es esta amiga la que me duele, sino la que se fue, la amiga que era hace dos años, no esta versión de ella, tan ajena, tan lejana, tan...distinta. Y mirarla y no reconocer en ella a esa chica con la que viví tan hermosos momentos, me mata las ganas de abrazarla -y eso que yo sólo abrazo al amorcito de turno y a mi hno-, todas las ganas de decirle "te quiero, te extraño, volvé que te perdono todas las cagadas, todo lo que te cagaste en mí". Porque a ella no la quiero, ni la extraño y mucho menos la perdono.
Y ahí quedará lo nuestro, en un recuerdo viejo, ultrajado por los hechos y cagadas recientes, opacado por mi orgullo quizás, y por su inmadurez e incapacidad de comprensión...Pero a pesar de que duele, a pesar de que sea difícil tiene que ser así, prefiero dejarla en el camino a que arrastrarla conmigo, contra su voluntad, sin recibir ninguna retribución a lo que yo le brinde de mí, como estuvo pasando el último tiempo, porque aceptar ese desinterés era más difícil y triste que esto que siento ahora, que creo le llaman nostalgia.
Nostalgia...Qué feo que seas eso en mi vida.
miércoles 17 de junio de 2009
Me enamoré...De la radio.
Acabo de llegar -bueno, hace 40 minutos- de un estudio de radio, participé de un programa en la radio de la universidad que pertenece al mismo grupo educativo que mi escuela...Qué decir, fue alucinante, maravilloso, una de las mejores horas de mi vida, no me puse nerviosa, hablé tranquila, pausadamente, disfrutando cada palabra que salía de mi boca pensada antes por mi cerebro y me manejé con soltura y espontaneidad.
Lo mejor de esta nueva experiencia es tener la certeza -ahora mucho más que antes- que amo la comunicación, que eso es lo que quiero hacer el resto de mi vida: comunicar, decir, gritar, opinar, debatir, conocer, aprender...Periodismo. Pero no quiero dar las noticias que me obligan a dar ni darlas cómo a un superior se le ocurrió que debo darla, quiero decir lo que yo sienta ganas de expresar y de la manera que a mí más conveniente me parezca.
Y creo que si me convocaron a este programa, si me pidieron que redactara y leyera en diversas presentaciones la invitación a un mega-proyecto del colegio, es porque algo bien debo hacer, algo de talento debo tener. Y eso le pone más nafta a mis sueños.
Y me siento feliz, después de varios meses, plenamente feliz. Y es por eso que no voy a pensar en nada más, a ver si esos posibles pensamientos me arruinan esta alegría tan pero tan inmensa (que me encantaría compartir con él).
"Romper esquemas de los que siempre callan, gritar aunque sea una sola verdad"
Las Pastillas del Abuelo
UPDATE: AL FINAL SÍ PUDE COMPARTIRLO CON ÉL.
Lo mejor de esta nueva experiencia es tener la certeza -ahora mucho más que antes- que amo la comunicación, que eso es lo que quiero hacer el resto de mi vida: comunicar, decir, gritar, opinar, debatir, conocer, aprender...Periodismo. Pero no quiero dar las noticias que me obligan a dar ni darlas cómo a un superior se le ocurrió que debo darla, quiero decir lo que yo sienta ganas de expresar y de la manera que a mí más conveniente me parezca.
Y creo que si me convocaron a este programa, si me pidieron que redactara y leyera en diversas presentaciones la invitación a un mega-proyecto del colegio, es porque algo bien debo hacer, algo de talento debo tener. Y eso le pone más nafta a mis sueños.
Y me siento feliz, después de varios meses, plenamente feliz. Y es por eso que no voy a pensar en nada más, a ver si esos posibles pensamientos me arruinan esta alegría tan pero tan inmensa (que me encantaría compartir con él).
"Romper esquemas de los que siempre callan, gritar aunque sea una sola verdad"
Las Pastillas del Abuelo
UPDATE: AL FINAL SÍ PUDE COMPARTIRLO CON ÉL.
viernes 5 de junio de 2009
Qué molesto es que alguien, cuando uno está mal, te trate de animar con frases como "pensá que vos por lo menos tenés los dos brazos, las dos piernas, estás sana; hay gente que en este momento se está muriendo en un hospital o le están aputando una extremidad" o "no tenés derecho a quejarte de nada, vos tenés un plato de comida todas las noches, cuántos pibes hay que se cagan de hambre" como si la desgracia ajena fuera a aniquilar la propia o como si a alguien pudiera alegrarlo que exista gente enferma o con hambre en el mundo...Es totalmente preferible que cierren la boca, posen su mano en mi hombro o que me canten como Ciro -podría ser mi padre, pero...es muy sexy, tenía que decirlo- Basta de Penas al oído o que me traigan envuelto en papel de regalo y con un moño gigante y de color rojo al flaco con el que sueño todas las noches.
Quería escribir algo distendido y esta mañana surgió esto.
Quería escribir algo distendido y esta mañana surgió esto.
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